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El CICR en América y el Caribe
La acción del CICR en América y el Caribe se concentra en responder a las necesidades de índole humanitaria ocasionadas por conflictos armados presentes y pasados, como en Colombia, Guatemala o Perú. Sin embargo, el CICR trabaja también en otras situaciones de violencia como se presentan en la actualidad en Bolivia, Brasil, Chile, Haiti o México.
La Institución desarrolla actividades que incluyen servicios de salud, ayuda de emergencia a desplazados, visitas a personas detenidas y apoyo a las familias de desaparecidos, entre otras. Para satisfacer mejor las necesidades de las personas afectadas por conflictos armados y otras formas de violencia, el CICR une esfuerzos y recursos con las sociedades nacionales de la cruz roja.
En toda la región, el CICR es una referencia en las cuestiones relativas al derecho internacional humanitario (DIH). Presta asesoramiento a los Estados a fin de que suscriban nuevos tratados relevantes para el DIH y los apoya en sus esfuerzos por incorporar en la legislación interna las obligaciones contraídas. Busca asimismo difundir el conocimiento del DIH y los principios humanitarios a través de diversos programas especializados dirigidos a los portadores de armas, a los medios académicos, a los periodistas y a la juventud.
Además, el CICR mantiene una delegación en la ciudad de Nueva York, que realiza tareas de diplomacia humanitaria en el marco de las Naciones Unidas, y otra en Washington, que mantiene el contacto con las autoridades estadounidenses para abordar desde un punto de vista humanitario la situación de varios países y las cuestiones derivadas de la "lucha contra el terrorismo". Esta delegación coordina también el trabajo con la OEA y sus diversos organismos.
El presupuesto del CICR para Europa y América durante 2008 es de 128,3 millones de francos suizos. (Datos clave de los llamamientos de emergencia y de la Sede para 2008).
1-1-2008 | Panamá/Colombia: un mensaje de Cruz Roja atraviesa la selva del Darién Liris Copete y su madre, Roquelina Córdoba, tuvieron que huir de Colombia y refugiarse en la comunidad de Punusa, en la provincia panameña de Darién, a raíz de los constantes enfrentamientos que se producían en la zona donde vivían. Sin embargo, en el 2004, por razones de seguridad, se vieron obligadas a desplazarse a otro lugar. 9-5-2008 | |
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